A Vincent van Gogh los giros del destino parecían jugarle en contra, pero visto desde hoy muchas de esos infortunios le hicieron mejor artista y nos hicieron mejores como espectadores de su arte. En el cuadro "La noche estrellada" vemos cómo vivir en un pequeño sanatorio mental a finales del siglo XIX le hizo cambiar su arte, evolucionar, pintar cosas que no estaban en la naturaleza, volcar su interior a algo que aprendió a mirar y que nos enseña a hacerlo como nadie; contemplar la noche, sus colores, las estrellas y su actividad. A quienes rumian los pensamientos, tienen ansiedad, hiperactividad y un interior lleno de estímulos les seduce este cuadro. Creen que les transmite serenidad, pero quizá sea simplemente que se sienten reflejados en él. Pablo Ortiz de Zárate, nuestro artesano nos explica por qué.