La guerra de las comunidades, también conocida como la guerra de los comuneros, fue un levantamiento que tuvo lugar en España a principios del siglo XVI. Fue una rebelión contra el poder del emperador Carlos I, quien llegó a España en 1517 con la intención de establecer una monarquía absolutista. Los comuneros, liderados por figuras como Juan Padilla, María Pacheco y otros, se opusieron a la creciente influencia de los flamencos en la corte española y exigieron una mayor participación de los ciudadanos en el gobierno, así como una reducción de los impuestos y una mejor distribución de la riqueza. La guerra se libró principalmente en las dos mesetas de Castilla, con batallas decisivas en Tordesillas, Villalar y Toledo. Aunque los comuneros lograron movilizar a miles de hombres y controlar varias ciudades, finalmente fueron derrotados por las fuerzas imperiales en 1521. Los líderes comuneros fueron ejecutados, pero su legado como los primeros en desafiar el poder absoluto de la monarquía y luchar por una mayor representación y autonomía local, los convierte en figuras clave de la historia española y de la transición de la Edad Media a la Edad Moderna.