¿Te has dado cuenta que a veces una cosa puede elicitar mil opiniones diferentes? Puede ser una obra de arte, un evento, o quizás un platillo que todos te recomiendan efusivamente, pero cuando finalmente lo pruebas no te parece nada especial. Eso se debe a que todo depende del cristal con que se mire.
En las culturas que valoran la individualidad, la perspectiva lo es todo, porque todo es subjetivo. Dependiendo del punto de vista, o en el caso de esta expresión, el cristal con que se mire, la misma manzana puede ser bonita, fea, dulce, agria, cara o barata. Incluso el mismo individuo puede variar su opinión sobre algo según su estado de ánimo.
La expresión: todo depende del cristal con que se mire, reconoce la diversidad de experiencias, creencias y opiniones que existen en el mundo. También reconoce nuestra habilidad para cambiar de opinión, ya sea porque aprendemos algo nuevo, con el tiempo o simplemente porque a veces somos volubles. Al usar esta expresión en una conversación, llamamos atención al hecho de que las cosas raramente son blanco y negro; casi siempre hay matices que se deben considerar. En medio de un argumento, por ejemplo, esta frase sugiere que dos o más opiniones diferentes pueden ser válidas al mismo tiempo, incluso cuando se oponen.
Su origen es una cuarteta del poeta Español, Ramón de Campoamor, que dice: "En este mundo traidor, nada es verdad ni mentira, todo es según el color del cristal con que se mira". Pero no le podemos dar todo el crédito a Campoamor, porque la idea de ver el mundo a través de cristales de diferentes colores, ya existía en la literatura antes que él. El español se inspiró de otros grandes como William Shakespeare y Pedro Calderón de la Barca.
En inglés encontramos varias frases que expresan la misma idea. Desde algo tan simple como: "it all depends on how you look at things", hasta la variante más conocida de todas: "beauty is in the eye of the beholder".
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